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¿Los legisladores merecen 4 meses de vacaciones?
ADN político
Miguel Carbonell
Abr 10, 2013 - 11:49:36 PM

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Artículo de Miguel Carbonell publicado el día de hoy en la página web ADN político.


¿Los legisladores merecen 4 meses de vacaciones?

Miguel Carbonell.

IIJ UNAM


El diseño de nuestro poder legislativo federal es claramente disfuncional. Pongo un ejemplo.

El 30 de abril termina el periodo ordinario de sesiones. Nuestros 628 legisladores (500 diputados y 128 senadores) no volverán a sesionar de forma ordinaria hasta el 1 de septiembre. La pregunta importante es la siguiente: ¿puede un país como México darse el lujo de tener a su Congreso de la Unión fuera de periodo durante 4 largos meses seguidos?

Todavía más: ¿se justifica que ante una agenda tan cargada como la que hoy tienen en ambas Cámaras, se tomen recesos tan largos?

No faltará el despistado que diga que en esos cuatro meses se seguirá trabajando, ya que funcionará la Comisión Permanente. Pero el problema es que dicha Comisión no tiene facultades legislativas (ver artículo 78 constitucional) y además tiene nula representatividad ya que se integra solamente por 38 legisladores.

Tampoco es probable que convoquen a un periodo extraordinario, si atendemos a los antecedentes de los últimos años. Aunque la ley lo permite, el ánimo vacacional de nuestros legisladores termina impidiéndolo.

Lo peor de todo es que es precisamente en estos meses cuando mayor actividad deberíamos ver por parte de nuestros representantes. Los temas se les han venido juntando y su capacidad para sacarlos adelante se ha demostrado bastante escasa, por no decir nula.

Se van a ir a un largo receso sin haber aprobado la reforma de telecomunicaciones que México requiere con urgencia. Tampoco parece probable que aprueben la legislación necesaria para que arranquen a nivel federal los juicios orales y el nuevo sistema penal, pese a la urgencia que se tiene en esa materia. Tampoco se ha terminado el proceso para crear la Comisión Nacional anticorrupción ni la reforma para dotar de autonomía constitucional al IFAI.

Igualmente, están pendientes las adecuaciones a la legislación secundaria para hacer operativas las nuevas modalidades aplicables a los trabajadores de la educación, como consecuencia de la reforma educativa incorporada hace poco a nuestra Carta Magna.

La agenda pendiente es inmensa y bien conocida. Es probable que a lo que ya se ha planteado se sumen las iniciativas en materia de reforma energética y fiscal, que también son temas de alta prioridad para México (ojo: para México por completo, no para ‘X’ o ‘Y’ partidos, y ni siquiera solamente para el Presidente Peña Nieto).

Piense por un momento, ¿qué le pasaría a un empresa que decidiera cerrar durante 5 meses y medio al año? ¿Acaso podría sobrevivir en el entorno competitivo que existe actualmente? ¿Y qué le pasaría a un trabajador que llegara a plantearle a su patrón que no piensa trabajar entre el primer día de mayo y el último día de agosto? ¿Creen que podría mantener su trabajo?

Desde la UNAM les hemos propuesto desde hace años a los legisladores que reformen la Constitución y amplíen sustancialmente los periodos de sesiones del congreso federal.

Hemos preparado estudios de derecho comparado que demuestran que cuanto más avanza un país en su desarrollo democrático más requiere de largos periodos de trabajo para su poder legislativo. De hecho, lo que proponemos es que se termine con el concepto mismo de "periodo de sesiones" y exista más bien un calendario de trabajo que abarque los 12 meses del año, con dos breves intervalos de vacaciones a finales de diciembre y de julio (15 días en cada caso).

Pese a los abundantes argumentos que existen para llevar a cabo esa reforma, nuestros mediocres políticos no nos han hecho caso a los académicos. La consecuencia la vamos a percibir en las siguientes semanas, meses y años: la agenda nacional va a seguir postergándose y el futuro que merece el país va a seguir estando condicionado por una clase política vaquetona e indolente.

A los legisladores no parece molestarles nada esta anormalidad: al fin y al cabo ellos cobran su sueldo durante los 12 meses del año, trabajen o no trabajen. ¿Se los vamos a seguir permitiendo?






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Miguel Carbonell es investigador de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y profesor de la Facultad de Derecho de la misma Universidad. Es especialista en derecho constitucional y derechos fundamentales.

Ha enfocado su trabajo en temas como derecho a la información, transparencia gubernamental, reforma del Estado, juicios orales, derecho a la no discriminación y políticas públicas sobre los derechos sociales

 

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