Artículo del Dr. Miguel Carbonell publicado en la página web ADN político
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¿Qué criterios debe seguir Peña Nieto para conformar su gobierno?
Miguel Carbonell
IIJUNAM
Una de las tareas más delicadas e importantes que debe realizar el
presidente electo Enrique Peña Nieto antes de que inicie su gobierno,
consiste en la determinación de los nombres de las personas que ocuparán los puestos clave de su administración.
La
mayor parte de la atención se ha fijado en los nombramientos más
visibles dentro del gabinete (Gobernación, Hacienda, Seguridad Pública,
PGR), pero lo cierto es que hay miles de nombramientos por hacer que
tendrán un gran impacto en el futuro del país y dirán mucho sobre la
orientación del gobierno de Peña Nieto.
Me refiero a nombramientos
como los del Director de Pemex, el del IMSS, el del ISSSTE, los
subsecretarios de las principales secretarías de Estado, el Comisionado
de la Policía Federal, el Director de Aduanas, etcétera.
Según
datos de la Secretaría de la Función Pública, el próximo gobierno tiene a
su disposición más de 7 mil plazas de libre nombramiento, a las que hay
que sumar los espacios de 65 mil funcionarios contratados por
honorarios (y cuyos contratos podrían evidentemente no ser renovados al
inicio del sexenio).
Además de los nombramientos que hace de forma
directa, el presidente interviene en la propuesta de nombramiento para
una serie de cargos institucionales del Estado mexicano de la mayor
relevancia. También en ellos el presidente debe ser cuidadoso al elegir a
los mejores perfiles, pues las personas nombradas tomarán decisiones
esenciales para el futuro del país, cuyo impacto resentiremos millones
de mexicanos.
¿Qué criterios debe seguir Peña Nieto al elegir a
sus colaboradores, qué rasgos se deben privilegiar, qué espacio debe
quedar para los más leales y qué puestos deben ir a los más capaces con
independencia de su filiación partidista?
Si revisamos a los
gabinetes de los dos gobiernos federales panistas, veremos que premiar a
toda costa la lealtad no es una buena idea. La experiencia del mediocre
y gris gabinete del presidente Calderón da buena cuenta de ello. Los
nombres de muchos secretarios no solamente no pasarán a la historia,
sino que son del todo desconocidos incluso hoy en día para millones de
mexicanos. No han aportado nada a la historia del país. El gabinete de
Fox fue una mezcla más balanceada de personajes conocidos y buenos
gestores.
Peña Nieto seguramente tomará en cuenta coincidencias generacionales (como lo demuestran ya los nombramientos de Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong
como los coordinadores de la transición gubernamental), pero es de
esperar que repare sobre todo en las calidades técnicas de las personas
nombradas.
No debe olvidar que en la tarea de gobierno no hay
espacio para el aprendizaje, sino para la realización cotidiana de
proyectos y la materialización de las ideas. El gobierno no puede ser
(como lo ha sido en tantas y tantas ocasiones) una agencia de colocación
de becarios, que dediquen los primeros meses a estudiar el tema que les
fue encomendado por el presidente.
Por el contrario, necesitamos
que los que verdaderamente saben lleguen al gobierno, para comenzar a
hacer realidad todos los compromisos asumidos en la campaña por Peña
Nieto. De la altura que tenga su equipo será la altura de su gobierno,
no lo olvide don Enrique.
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