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Discurso de José Mario De la Garza como presidente de la Barra Mexicana Colegio de Abogados
Barra Mexicana Colegio de Abogados
José Mario de la Garza
Mar 1, 2017 - 6:45:08 PM

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DISCURSO DE

TOMA DE POSESIÓN

BARRA MEXICANA COLEGIO DE ABOGADOS

José Mario De la Garza Marroquín



Señoras y Señores:

Por su presencia en esta ceremonia tan importante y trascendente para quienes integramos el Consejo Directivo de nuestra casi Centenaria Barra Mexicana Colegio de Abogados, les expreso mi sentimiento de gratitud.

Hay quienes concebimos la vida como la realización cotidiana del destino que cada quien ha decidido construir, y es por ello, que no es una casualidad que me encuentre hoy aquí.

Presidir la Asociación de Abogados más prestigiada de México es un honor y una responsabilidad con la que soñé desde el día que elegí cimentar en las leyes mi proyecto de vida.

Ante ustedes, me comprometo a ser congruente con ese anhelo que hoy es realidad y a poner pasión, trabajo y conocimiento, en la tarea de hacer de la Barra Mexicana Colegio de Abogados, la conciencia jurídica de nuestro país.

Sé que a muchos les puede parecer osado proponer como objetivo central de los trabajos del Consejo Directivo, el que nuestro Colegio sea el celoso guardián del estado de derecho para velar siempre por la defensa de la legalidad, como principio y paradigma de nuestra conducta social.

Sé que lograrlo no solo es un anhelo y un afán por realizar, sino un deber irrenunciable y permítanme decirles porqué: porque los abogados barristas no vivimos del Derecho; vivimos por el Derecho.

La vocación por nuestra disciplina es la que nos llama a asumir una postura más activa, más firme y más decidida, en estos difíciles días que vivimos en nuestro México, a fin de disipar las sombras que amenazan nuestro futuro.

En los constantes diálogos que he tenido con muchos de ustedes, identifico un deseo renovado de participar con entusiasmo, no solo en lo concerniente a nuestras labores gremiales, sino como ciudadanos mexicanos responsables y comprometidos de verdad, y ese afán proviene, os lo aseguro, de nuestra mística barrista.

Don César Sepúlveda, destacado jurista en materia internacional y Presidente de la Barra de 1977 a 1978, creía fervientemente que “el Derecho es un instrumento de la política”.

Quizás porque como buen lector de Norberto Bobbio sabía que la Política y el Derecho son dos caras de una misma moneda, pero que la Política sin Derecho es autoritarismo, y el Derecho sin Política es vacío de autoridad.

La Barra Mexicana Colegio de Abogados es una comunidad de profesionistas, pero es también una asociación de ciudadanos libres. El conocimiento de la ley y nuestra autonomía de conciencia son el capital social más importante que tenemos, pero al mismo tiempo, el claro recordatorio del deber moral para ponerlo al servicio del interés general.

Empecemos por reconocer que todos nosotros, todos los aquí presentes, hemos tenido más y mejores oportunidades en este México quebrado por el dolor y la desigualdad; no olvidemos que hemos recibido más que los demás, y que por ello, México tiene más que exigirnos.

Tenemos una responsabilidad social enorme, debemos comprometernos y colaborar activamente por la restauración del Estado de Derecho.

Considero un deber aceptar este compromiso, y no caer en la tentación humana de quedarnos sentados a la orilla del camino haciendo coro, al apabullante silencio de la gente indiferente.

Parafraseando al eminente barrista Jesús Zamora Pierce, les recuerdo: “México hoy como siempre, México hoy como nunca nos necesita, no nos neguemos la oportunidad de trabajar por el país que queremos, por el país que soñamos”.

Hace apenas unos días, se conmemoró el Centenario de la Promulgación de la Primera Constitución social del mundo, la mexicana de 1917.

A cien años de distancia México sigue convulsionado por crisis recurrentes en casi todos los ámbitos de la vida pública, privada y social; lo que en el fondo, son claros síntomas de una causa más profunda: un Estado de Derecho vulnerado, fracturado y desdeñado por un país que no se moja en las aguas de la legalidad.

Un siglo después, los países que tienen una vigorosa cultura de la legalidad son más justos, más incluyentes, más prósperos y más democráticos que los que no la tienen.

El desafío es grande y el camino inequívoco: o hacemos que nuestra Constitución y nuestras leyes tengan auténtica proyección y significado en la vida diaria de los mexicanos, o seguiremos siendo el aletargado país de máscaras que no se atreve a ocupar el sitio que se merece.

Estoy convencido que para alcanzar una auténtica cultura de la legalidad, es preciso proveer:

· de incuestionable autoridad moral a las actuaciones del gobierno;

· de irreprochable legitimidad política a las leyes;

· de inobjetable representatividad a la política, y

· de acceso a la justicia para la sociedad.

O dicho de una forma más sencilla y elocuente, en palabras del célebre Ulpiano, citadas por cierto en la fundación de nuestra Barra, en el año de 1922: “bastaría regir nuestra vida pública con tres máximas fundamentales:

· vivir honestamente;

· no hacer mal al otro, y

· dar a cada uno lo suyo.”

Por esa convicción estoy hoy aquí, asumiendo la responsabilidad directiva de nuestra Asociación. El plan de acción que propongo para los próximos dos años, es producto de un esfuerzo deliberativo, fundamentado en nuestros principios y enriquecido con las ideas y propuestas de los abogados barristas.

Son diez las líneas estratégicas de acción que lo conforman. Brevemente enunciaré cada una de ellas:

o Sumar nuestra visión jurídica a favor del mejoramiento de México.

o Fomentar nuestra identidad como barristas; propiciando una mayor participación de las mujeres abogadas.

o Fortalecer la profesionalización de todos nuestros integrantes.

o Ensanchar la Barra a otras entidades federativas del país, para darle un carácter nacional, e imprimir mayor consistencia a los esfuerzos por su internacionalización.

o Incrementar la relación con las Instituciones Académicas, para fomentar nuestra vinculación con la investigación jurídica.

o Construir y abrir espacios para que los abogados barristas ejerzan su liderazgo de opinión pública.

o Llevar a cabo alianzas estratégicas con otras organizaciones de la sociedad civil.

o Establecer indicadores de gestión y fortalecer los esquemas de rendición de cuentas de los órganos directivos de la institución.

o Insistir en la cualidad humana y humanista de nuestras actividades; y

o Proclamar, alentar y mantener la mística y la fraternidad entre los abogados barristas.

El reto es enorme y solo podremos resolverlo con la fortaleza de nuestra unidad.

Unidad que se construye con acciones proactivas como la realizada por los integrantes de la Comisión Redactora de nuestro recién aprobado Código de Ética, ordenamiento que contiene los valores, principios y compromisos que asumimos voluntariamente como profesionistas, pero sobre todo, como profesionales del Derecho, ante nuestros clientes, ante nuestros pares, y ante la sociedad.

El desafío es hacerlo letra viva y que su aplicabilidad sea irrestricta en los años por venir.

Expreso públicamente mi gratitud con todos aquellos que hicieron posible que llegáramos a este punto de partida.

Ahora les pido su confianza, pero sobre todo su compromiso, para que hagamos que este proyecto se vuelva realidad.

A principios del siglo XX el filósofo francés Auguste Chartier (UGUST SHAGRRR-TI) dijo que: “ la justicia no existe”, y (completó diciendo) no existe, porque pertenece al orden de cosas que hay que hacer, pertenece al orden de cosas por las que hay que trabajar, por las que hay que esforzarse, por las que hay que PERSEVERAR”.

Tenemos dos años, para PERSEVERAR en la esperanza.

Estoy convencido que, al apostar por la audacia de la esperanza, tendremos la lucidez para comprender que ha llegado el momento de trabajar por la justicia.

Por una justicia que no solo proteja la vida y la integridad de las personas, sino que también sea la base para que los mexicanos gocen y ejerciten sus derechos fundamentales.

Amigas y amigos barristas:

quiero terminar mi intervención compartiéndoles una sincera reflexión que ilustra, el deseo que embarga no solo a los abogados barristas, sino a millones y millones de ciudadanos que allá afuera , siguen creyendo que México superará las tribulaciones y adversidades del presente, y que nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos, vivirán días mejores en un país en el que respetar las leyes no será sinónimo de ingenuidad, sino de virtud cívica.

El pasado 5 de febrero no solo fue el aniversario de la Constitución de 1917.

Ése día, también se cumplió el 160 aniversario de la Constitución de 1857, aquella que plasmó los derechos del hombre, la soberanía nacional y los principios que sustentan nuestro republicanismo.

Presidía los trabajos de ese constituyente, el más grande abogado potosino, Don Ponciano ARRIAGA Leija.

Hombre de sólida formación jurídica y honda sensibilidad social, quien, en la inauguración de los trabajos de la Asamblea, expresó su sentir y su compromiso con estas palabras:

Algún día llegarán al poder los hombres de honor, de moralidad y de conciencia;

algún día serán cumplidas las promesas y respetados los juramentos;

algún día las ideas serán hechos y la Constitución será una verdad.

El pueblo cree, el pueblo espera. No burlemos su fe, no hagamos ilusoria, su postrera esperanza.


MUCHAS GRACIAS


         
  Instituto de Investigaciones Jurídicas-UNAM  
         
 

Circuito Mario de la Cueva s/n,
Ciudad Universitaria
Delegación Coyoacán, México D.F.,
CP 04510

56-65-23-42
56-22-74-63
extensión 1721

 

Miguel Carbonell es investigador de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y profesor de la Facultad de Derecho de la misma Universidad. Es especialista en derecho constitucional y derechos fundamentales.

Ha enfocado su trabajo en temas como derecho a la información, transparencia gubernamental, reforma del Estado, juicios orales, derecho a la no discriminación y políticas públicas sobre los derechos sociales

 

miguel@miguelcarbonell.com

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