Escritos de Divulgación
Nombre:
Email:
Comentario:
 
Nota biográfica

Miguel Carbonell
Abr 16, 2010

Envía por Email
 Impresión Amigable

Nota biográfica.

 

Miguel Carbonell.

 

Comencé la carrera de derecho en noviembre de 1989, en la Facultad de Derecho de la UNAM. Por ese entonces no tenía clara la importancia de las universidades públicas y la formación que uno puede obtener en ellas. Hoy las percibo, sin negar sus problemas endémicos, como palancas para el desarrollo de México. Sin universidades públicas que impartan educación superior de calidad no habrá un futuro promisorio para el país. Ahora bien, reconozco que las universidades privadas juegan un papel de la mayor importancia y muchos de sus profesores se encuentran entre los mejores de México, al menos en el ámbito jurídico. Mantengo constante comunicación y contacto con muchas universidades privadas, obteniendo siempre respeto, espacio y diálogo de parte de sus integrantes.

Durante mis estudios de licenciatura tuve la gran oportunidad de tomar clase con maestros muy destacados de la Facultad, los cuales de alguna manera incidieron con su magisterio en mi vocación académica. Recuerdo con gran afecto a maestros como Francisco Salgado Rico, María Elodia Robles, Alfonso Nava Negrete, Ignacio Galindo Garfias, Ignacio Burgoa, Roberto Terrazas Salgado, Ricardo Franco Guzmán y Sergio García Ramírez, entre otros.

Una vez terminada la licenciatura, obtuve una beca de la propia UNAM para realizar estudios de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid (www.ucm.es), en España, donde pasé tres años. En julio de 1994 obtuve el título de Licenciado en Derecho y en enero de 1998 el grado de doctor en derecho, en ambos casos con mención honorífica (reconocimiento “cum laude”, en el caso del doctorado).

Mientras estaba en Madrid tuve la oportunidad de cursar el Diplomado de Especialización en Derecho Constitucional y Ciencia Política del Centro de Estudios Constitucionales (www.cepc.es); es un curso que tiene un gran nivel académico, en el que pude tomar clase con muy buenos profesores, como Luis Prieto Sanchís o Javier Jiménez Campo.

Una vez terminada la estancia en Madrid regresé para reincorporarme como investigador al IIJ-UNAM, donde he permanecido de entonces a la fecha. Desde hace unos 15 años escribo con frecuencia en los periódicos. He escrito en “Unomásuno, “Reforma” y “El Universal” (www.eluniversal.com.mx), donde colaboro actualmente con una columna catorcenal.

Me parece que todos los ciudadanos, cuando se vive en un sistema democrático, tienen la obligación cívica de contribuir al debate público, desde la trinchera que cada uno ocupe. He intentado asumir dicha obligación a través de la lectura intensa y continúa de periódicos (nacionales y extranjeros), pero también escribiendo en ellos con frecuencia. La prensa juega un papel fundamental en la edificación de cualquier democracia; por eso es que una imagen que refleja muy bien el significado de una democracia es la de un ciudadano que lleva un periódico bajo el brazo cada mañana.

Desde hace años tengo por costumbre recibir en casa varios periódicos a los que estoy suscrito, incluyendo la aceptable edición mexicana del periódico español “El País, que quizá sea el mejor periódico que se publica en lengua castellana (www.elpais.com). Desde hace un par de años estoy también suscrito a la prestigiosa revista “The New York review of books” (www.nybooks.com), en la que escriben varios de los ensayistas y literatos más importantes del mundo, como por ejemplo Ronald Dworkin.

En el IIJ-UNAM (www.juridicas.unam.mx) coordino el área de derecho constitucional así como la unidad de proyectos editoriales; desde la unidad he podido coordinar algunas de las obras colectivas más emblemáticas del pensamiento jurídico mexicano, como la Enciclopedia Jurídica Mexicana, el Diccionario de Derecho Constitucional (cuya tercera edición acaba de aparecer en dos gruesos tomos a finales del 2009), la Constitución comentada, etcétera.

Entré en el IIJ cuando todavía era un estudiante de licenciatura, en 1993. Desde entonces he tenido la enorme oportunidad de desempeñarme como meritorio, becario nacional, técnico académico, becario internacional, investigador de tiempo completo y jefe de unidad.

Desde la carrera siempre soñé con entrar al IIJ, pues ahí trabajaban (y trabajan) varios de los juristas mexicanos que más admiro. A varios de ellos los considero mis maestros y los tengo como ejemplos de rigor académico, rectitud moral y generosidad humana. El Instituto es un lugar excelente para trabajar, dado que suministra todos los incentivos para que sus miembros cumplan cabalmente con sus tareas académicas. La comunidad del IIJ es una de las más activas en toda América Latina y eso me motiva mucho para seguir participando en los debates jurídicos que nos toca desarrollar a quienes nos dedicamos al derecho constitucional.

Cuando estaba estudiando el doctorado en Madrid conseguí algunos libros en italiano que me sirvieron mucho. Fue en ese entonces cuando descubrí los textos de Riccardo Guastini, con quien me puse en contacto para que me permitiera traducir alguno de sus ensayos, a lo cual gentilmente accedió. Desde entonces he mantenido la disciplina de dedicar una parte de mi tiempo a las traducciones. Eso me ha llevado a traducir a autores tan importantes como Luigi Ferrajoli, Norberto Bobbio o Gustavo Zagrebelsky. La traducción me ha permitido adentrarme en profundidad en el pensamiento de ciertos autores, así como complementar mi formación profesional.

A partir de 1998, cuando me reintegro al IIJ ya habiendo obtenido el grado de doctor en derecho constitucional, comienzo también a dar clases en la Facultad de Derecho (www.derecho.unam.mx), mi alma mater. Me encargo de la materia que hoy se denomina, de forma totalmente impropia, “Garantías constitucionales”, en la que se estudian los derechos fundamentales. Imparto la clase durante un semestre al año, los martes y jueves de 11 a 13 horas. He tenido la fortuna, en los años recientes, de tener como alumnos a los mejores promedios de la Facultad, lo que ha generado un poderoso incentivo en la preparación de la clase y en su desarrollo. Para ser utilizado como libro de texto en la clase escribí la obra “Los derechos fundamentales en México, cuya tercera edición acaba de aparecer en mayo de 2009.

 

Tuve el honor de ser miembro fundador de la Junta de Gobierno del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED); participé en dicho órgano de forma honorífica durante casi 7 años. Actualmente formo parte del Consejo Consultivo de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, del Consejo Ciudadano de la Secretaría de Seguridad Pública Federal  y de la Comisión Dictaminadora del Sistema Nacional de Investigadores, entre otras actividades.

 



© Copyright 2010 - www.miguelcarbonell.com
© MiguelCarbonell.com All Rights Reserved. Diseñado por Sitioswwweb